Jorge I. Covarrubias, Presidente de la Comisión de Información de la Academia Norteameriana de la Lengua (ANLE) informó que varios académicos de dos continentes tributaron un emotivo homenaje a Odón Betanzos Palacios, el polígrafo español que dirigió durante casi 30 años la ANLE de la que fue cofundador. En el acto, que tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Nueva York el pasado jueves por la noche, académicos y poetas, críticos y colegas de la Academia, recordaron al incansable luchador que logró que la ANLE fuera reconocida para quedar a pie de igualdad con las otras 21 academias de la lengua española en el mundo.
El director del Cervantes, Eduardo Lago, presentó el panel recordando que "con el tiempo, Estados Unidos tendrá el mayor número de hispanohablantes en el mundo" después de estar hoy en segundo lugar detrás de México. Y a continuación quienes conocieron a Betanzos dieron uno tras otro sentidos testimonios de su humanidad.
Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua, el académico que coordina la labor entre las 22 organizaciones en tres continentes, calificó a Betanzos de "amigo entrañable" y reveló que el homenajeado fue promotor de su candidatura al reconocer lo que López Morales había luchado a favor de que la ANLE fuera reconocida. "Creo que el secreto de esa pequeña conspiración fue el principio de una sólida amistad", recordó con una cálida sonrisa. "Honrar honra, y eso es lo que estamos haciendo", concluyó.
Gerardo Piña Rosales, el flamante director de la ANLE y sucesor de Betanzos, que fue secretario durante muchos años, resaltó cómo "Odón Betanzos y un pequeño equipo de soñadores concretaron "lo que parecía una idea quijotesca". A esa campaña por establecer una avanzada del idioma y cultura españoles en Estados Unidos se sumaron figuras ilustres como Jorge Guillén, José Ferrater Mora, Enrique Anderson Imbert, Juan Avilés, Rolando Hinojosa Smith y otros.
"Otro de los exiliados españoles que habrían de ingresar en la Academia Norteamericana fue nada más y nada menos que Ramón Sender", recordó Piña Rosales. "En sus frecuentes estadías en Nueva York, el autor de Crónica del Alba colaboró intensamente con sus colegas neoyorquinos. Que un hombre como Sender, iconoclasta, librepensador, de ideas ácratas, se sintiera tan a gusto en el seno de la Norteamericana, debería bastar para erradicar de una vez la fama de recalcitrante ortodoxia que persigue a la Academia".
La ANLE fue admitida en la Asociación de Academias de la Lengua en el Congreso de Lima en 1980 y contó con el aval de un "prócer" de las letras hispanas como Dámaso Alonso. A partir de entonces participa a pie de igualdad con las demás academias hermanas, incluyendo la venerable Real Academia Española, para confeccionar el Diccionario, la Gramática, la Ortografía y otras obras lexicográficas y enciclopédicas.
Betanzos, que se graduó en universidades de Nueva York, además de dirigir la ANLE fue catedrático, presidente del Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos (CEPI), autor de decenas de libros de poesía, crítica y narrativa, y presidente de la Fundación Cultural Hispánica de Estados Unidos. Asimismo recibió numerosos premios en Estados Unidos y España.
El autor y profesor peruano Eugenio Chang Rodríguez dijo que Betanzos no aró terreno virgen porque "el castellano es la primera lengua europea hablada sin interrupción en Norteamérica". "Empero el significado de esta presencia hispana no es únicamente numérica", agregó. "Si bien la fuerza de la acumulación es poderosa, la mayoría de los hispanos o latinos defiende su patrimonio cultural, identidad y manera de ser: apoya la enseñanza bilingüe y censura la deculturación, el mal trato a los indocumentados y la carencia de una política migratoria justa y humanitaria".
Joaquín Segura, censor de la ANLE, que se desempeñó como director interino tras la muerte de Betanzos, dijo que "Odón no era ajeno al dolor. Los franquistas le fusilaron al padre. Pero era como el acero de las espadas de Toledo... Fue un creador medular de luminosa obra lírica y defendió siempre la lengua y la cultivó en sus poemas".
Y Angel Alcalá, profesor en el Brooklyn College de CUNY, reveló que cuando Betanzos le dijo que su padre había sido fusilado por los franquistas, "yo le dije que el mío había sido fusilado por los republicanos anarquistas". Pero pese a todo "fuimos amigos para siempre".
Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, aunque aportó el sentir castellano que caracterizó como lacónico y directo, no pudo sustraerse a la emoción de recordar a Betanzos de quien "aprendí la alegría derrotando al dolor, a la adversidad, a la muerte".
El académico Mordecai Rubin apeló a Shakespeare para repetir las sencillas palabras que pone en boca de Marco Antonio ante la muerte de César. Betanzos, dijo, "fue mi amigo, leal y justo".
El tesorero de la ANLE, Nicolás Toscano, dio el toque de sorpresa cuando leyó a la viuda Amalia Betanzos, en la primera fila, dos poemas inéditos que dejó el poeta fallecido, "Amor en 25 eternidades". Toscano explicó que el manuscrito había sido encontrado en una caja fuerte como un testimonio del amor que perdura después de la muerte. "Duende había donde su voz tocaba", reza uno de los versos rescatados.
El académico Orlando Rodríguez Sardiñas también leyó un poema en memoria de Betanzos extraída de su Libro de las pérdidas de reciente aparición. El poema, titulado "Carta del hijo", rememora la tragedia que empañó al amigo desaparecido cuando se le murió su único hijo en un accidente.
En el acto se encontraban también otros miembros de la Academia Norteamericana: Emilio Bernal Labrada, Daniel Fernández, Leticia Molinero, Laura Godfrey, entre otros.