En la ciencia política la dependencia en las relaciones entre dos países es parte de un esquema capitalista internacional que supone un estado dominante y otro débil, un país desarrollado y otro subdesarrollado. ¿Cómo explicar la dependencia de la Venezuela socialista bolivariana del régimen comunista cubano?
En política exterior se presentan diversas formas de relaciones entre estados tales como la sumisión, el consenso, la contra-dependencia y la independencia. En un creciente mundo globalizado la independencia absoluta en política exterior es prácticamente inexistente, salvo en el discurso demagógico del populismo. Pocas veces se presenta una de estas formas aisladamente.
Para el politólogo Bruce Moon, el sentido común y el realismo de las relaciones internacionales indican que la conducta de los estados depende mayormente de fuerzas externas. La debilidad política y esencialmente económica ha conducido a países del Tercer Mundo a aliarse con países más poderosos a los cuales se han subordinado. Esta subordinación sobreviene porque se impone o por consenso.
El acatamiento o subordinación, de acuerdo a la teoría del realismo político, no tiene por qué cumplirse bajo amenazas sino como resultado de presiones implícitas, promesas o en forma de ayudas económicas. Teóricos de la dependencia en política exterior sostienen que el sistema económico internacional favorece a un núcleo élite de países en desmedro de estados periféricos.
Dependencia Theodonio Dos Santos, por ejemplo, en su definición de dependencia enfatiza la dimensión histórica de las relaciones de dependencia entre estados al indicar que se trata “precisamente de una condición histórica que crea cierta estructura en el mundo económico que favorece a algunos países en detrimento de otros y limita las posibilidades de desarrollo de economías subordinadas y condicionadas por el desarrollo y expansión de otra economía a la cual está sometida”.
En este contexto histórico se explican las variadas formas que ha adquirido la dependencia económica, con frecuencia perniciosa por utilitaria, de América Latina y el Caribe con EE UU.
Existen pues tres factores comunes que los teóricos de la dependencia comparten: a) La dependencia está caracterizada por un sistema capitalista internacional que comprende dos grupos de estados que con ciertas variables pueden ser descritos como dominantes/dependientes, centro/periferia o metrópolis/satélite. b) Los estados dominantes son naciones industrializadas que forman parte de la Organización de Desarrollo Económico y Cooperación (OECD). c) Los estados dependientes son naciones de América Latina, Asia y África con ingresos per cápita bajos cuyas divisas dependen de la exportación de un solo producto o commodity.
La “metrópolis” cubana Cuba pertenece al grupo de países que puede ser descrito con propiedad de dependiente, pues en el orden económico internacional se encuentra en la periferia y su fuente de divisas se deriva fundamentalmente del petróleo venezolano barato que revende a otros países además de subsidios que provienen del mismo régimen bolivariano.
Si nos atenemos a estos factores básicos de la teoría de la dependencia sobre la cual, por razones obvias, sólo hemos hecho una sinopsis, la pregunta que surge es ¿cómo demonios justificar que un país como Venezuela que aún conserva valores democráticos, mejor educado, más desarrollado económica y culturalmente, superior en territorio y habitantes, depende de un país insular comunista, devastado económicamente, infinitamente más pobre y con uno de los índices más bajos del mundo en incidencia ciberespacial?
Ya casi no existe un área de la administración pública y del alto gobierno en donde no esté presente un capitoste cubano que ordene, vigile, examine, supervise o espíe a venezolanos bolivarianos o no. A excepción de Venezuela no es posible encontrar la sumisión de un país a otro sin que esté presente alguna forma de coerción.
El caso de la voluntaria subordinación de la Venezuela bolivariana a Cuba es tan excepcionalmente extraña que se puede suscribir en la Teoría del Cisne Negro de Nassim Nicholas Taleb que la describe como la existencia de una ocurrencia de gran impacto casi imposible de predecir. Un evento que vas más allá de las expectativas normales de la realidad.
Si bien es cierto que no existe una dimensión histórica que justifique esta descabellada dependencia del régimen bolivariano al gobierno cubano, también es cierto que no existe tampoco precedente histórico de un pueblo libre que haya aceptado sumisamente tamaña humillación histórica.